Uniendo Lazos Fortalecemos la Familia

Julio 2009

Julio 2009 | Uniendo Lazos Fortalecemos la Familia

“Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os de, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu;…” Efesios 3:14-16

Actualmente la familia está experimentando una crisis en su concepción, organización y relaciones internas, y no refleja el diseño de Dios. Su naturaleza y función han sido alteradas por las crisis económicas, la posmodernidad, la globalización, el consumismo, etcétera. Al mismo tiempo, la familia ha demostrado ser una comunidad indestructible, viva y creativa, que utiliza los recursos propios dados por Dios para sobreponerse a las crisis en medio de una sociedad tóxica que pone en riesgo su bienestar y la deja muchas veces desprotegida.

La familia es la unidad social básica que Dios crea y con la cual él establece su pacto de amor hacia el ser humano. Desde el principio, toda la creación fue puesta a disposición de Adán y Eva quienes se constituyeron en ese momento, en la “familia de Dios”. Esta primera pareja (hombre y mujer) fue llamada a procrear y a desarrollar el hogar, y desde ahí, a crear la sociedad, la iglesia, la ciencia, el gobierno, etcétera. En resumen, fue llamada a reflejar la naturaleza de Dios en su forma de vida, y a preservar y prosperar lo creado por Dios en unidad. La frase “yo seré su Dios y ustedes serán mi pueblo”, resume ese pacto e implica una total, constante y mutua fidelidad. También provee un propósito específico a la existencia de la familia, lo cual implica, entre otras cosas ser receptora y ejecutora del mandato evangelístico y cultural.

La unidad tripersonal de Dios implica fidelidad y por ende, también significa que debe existir esa misma unidad en el contexto de familia, especialmente en el caso de la pareja, la cual ha de vivir en armonía emocional, espiritual y material. Esta unidad es identificada en términos bíblicos como ser “una sola carne”, lo cual significa amor y sujeción mutuos. No obstante, esta unidad y fidelidad no es una característica de la familia actual. La incidencia de divorcio —hasta 60% en algunos países— y de violencia doméstica, el incremento de la infidelidad y de familias monoparentales, por ejemplo, no refleja el diseño de Dios para la familia ni tampoco Su naturaleza. Lamentablemente los lazos familiares siguen rompiéndose porque el “hombre interior” no esta fortalecido.

Tener el “hombre interior” fortalecido por el Espíritu es tener los sentimientos, pensamientos y propósitos puestos cada vez más bajo su influencia y dirección, para que el Espíritu pueda manifestar su poder por medio de la familia en mayor medida.

Rev. Samuel Torres
Pastor General, I.P.N.V.
E-mail: pastor@ipnuevavida.com

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  • 1. Roberto Figueroa De Jesus  |  Julio 2009 at 5:49 pm

    Me agrada su rflexion, es muy inspiradora y espiritual. Saludos a los companeros.

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